Qué llevar al primer viaje de verano con un bebé
Lo que hace falta de verdad para viajar con un bebé en verano: cochecito ligero, cuna de viaje, protección solar, botiquín y cómo meterlo en la maleta.
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Un cochecito, una cuna de viaje y pañales de sobra. Con eso empieza la lista del primer viaje de verano con un bebé, y en los detalles de cada apartado es donde los padres primerizos se llevan las sorpresas: la capota que no tapa nada a las cinco de la tarde, la cuna que ocupa medio maletero, la crema del pañal que no venden en la isla.
Cochecito, cuna y lo de comer
Un cochecito de viaje ligero, de los que se pliegan en una mano y caben en el compartimento de arriba del avión, con una capota grande de verdad. Que se recline del todo, para que sirva de sitio de siesta en la terraza de un bar. Un Babyzen Yoyo o un Cybex Libelle son los que más se ven en los aeropuertos, y por algo.
Una cuna de viaje que se arme en un minuto le da al bebé un sitio conocido para dormir en una habitación que no lo es. Una máquina de ruido blanco portátil, del tamaño de un paquete de galletas, mantiene la rutina de siesta intacta aunque el hotel tenga la piscina debajo.
Para las tomas, una bolsa térmica para los biberones y un calientabiberones de coche o de USB. Si das el pecho, un pañuelo fino y un cojín de viaje hinchable hacen que dar de comer en un banco del paseo o en una habitación de hotel de doce metros sea llevadero.
Sol y calor
A partir de los seis meses, crema solar para bebés de factor 50 y un sombrero de ala ancha con cinta bajo la barbilla, porque los sin cinta duran diez segundos puestos. Un traje de baño con protección UV y una camiseta de manga larga para el agua cubren la playa y la piscina.
Una tienda de playa plegable da sombra al momento, frena la arena que levanta el viento y sirve de cambiador y de comedor. Un ventilador de pinza para el cochecito y una toalla que se moja y refresca ayudan en los días de 38 grados. Con menos de seis meses, el bebé no va a la playa a mediodía, por mucha sombrilla que haya.
Ropa de algodón fino o de bambú, y tres mudas completas en la bolsa del día. Los accidentes con el pañal en un coche a 35 grados no perdonan.
Botiquín, medicinas y papeles
Un botiquín pensado para bebés: paracetamol infantil con su jeringa, termómetro, toallitas antisépticas, curitas y cualquier medicina con receta. Los sobres de suero oral para lactantes son importantes con el calor; una gastroenteritis en agosto deshidrata en horas.
Lleva pañales, toallitas y crema del pañal de sobra. Tu marca de siempre puede no existir donde vas, y cambiar de pañal en vacaciones suele acabar en rozaduras. Un cambiador portátil con la base impermeable permite cambiar en el suelo del aeropuerto o en un banco del parque.
Pasaporte o DNI del bebé, la tarjeta sanitaria europea si salen del país, el seguro de viaje y la cartilla de vacunas, con copias en el teléfono por si acaso.
Entretener al bebé en un trayecto largo
Dos o tres juguetes pequeños, un libro de tela, un mordedor en la nevera del coche y todo en un sitio al que llegues sin desabrocharte el cinturón. Si ya come sólidos, un recipiente de snacks con tapa de silicona que no se vuelque en la curva.
Una tablet con música, ruido blanco o un par de capítulos de Pocoyó puede salvar un vuelo de tres horas. Y el peluche de casa, ese, no se queda en la maleta facturada: es lo que hace que el bebé duerma tranquilo en una habitación desconocida a la segunda noche y no a la quinta.
Que se pueda encontrar todo después
Bolsas organizadoras para la maleta, una para la ropa, otra para lo de comer y otra para los juguetes. Y una bolsa de día aparte con pañales, toallitas, comida y ropa para 24 horas, para que un retraso del equipaje facturado no sea un drama.
Enrolla la ropa en lugar de doblarla, y usa los huecos de la maleta para calcetines, baberos y gorros. Al final del viaje siempre sobra sitio de ida y falta de vuelta.
Buena parte de esta lista es material de un solo uso al año, y es justo lo que a abuelos y tíos les gusta regalar. Puedes crear una lista de regalos para bebé con el cochecito de viaje, la cuna y la tienda de playa, y compartirla antes del primer viaje.



