Lista de Sinterklaas para un niño de 1 a 3 años
Qué juguetes aguantan más de una semana entre el año y los tres, qué mirar en la caja antes de pedirlos y cómo repartir la lista entre la familia.
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Un niño de dos años abre el paquete, mira el juguete quince segundos y se queda con la caja. Pasa en todas las casas el 6 de diciembre. Lo que sí aguanta en el suelo de la sala hasta enero son los juguetes que van con lo que el niño está aprendiendo en ese momento: caminar, hablar, apilar, imitar. Con esa idea, la lista de Sinterklaas sale casi sola.
Lo que engancha entre el año y los tres
A esta edad mandan la causa y el efecto, imitar a los adultos y las primeras historias inventadas. Un cubo clasificador de formas, los aros apilables de toda la vida y los rompecabezas de madera con pomo entran en ese patrón y trabajan la motricidad fina sin que nadie se dé cuenta. Un montable, una moto de arrastre o unas pelotas blandas cubren la motricidad gruesa, y son un salvavidas en los días de lluvia de diciembre. Crayones gruesos, pintura de dedos y un xilófono pequeño se encargan de la parte creativa, con el aviso de que la pintura de dedos acaba en la pared al menos una vez.
Con dos años y medio, un cubo grande de LEGO Duplo es el regalo que más tiempo dura de toda la lista. Se sigue usando a los cinco. Y lo práctico también cuenta: un vaso con asas de su color favorito, juguetes para la bañera o un pijama con el personaje del momento son cosas que se usan a diario y que el niño recibe con la misma emoción que un regalo grande.
Qué mirar en la caja antes de añadir algo
Busca el marcado CE y la edad recomendada. Si en la caja pone «no apto para menores de 36 meses, contiene piezas pequeñas», no va a la lista, por muy bonito que sea; el aviso está ahí por el riesgo de que las piezas acaben en la boca. Los libros de cartón tienen que aguantar un paso de páginas entusiasta; los de papel fino no llegan a Reyes. Si en la lista hay un disfraz, anota una talla que no arrastre por el suelo.
Antes de cerrar la lista, comprueba en Safety Gate (el sistema de alertas de la Unión Europea para productos peligrosos) si el juguete ha sido retirado del mercado, y lee un par de opiniones de otros padres. Cinco minutos.
Compartir la lista con la familia
Con la lista hecha, pásala a los familiares y amigos que quieran traer algo por Sinterklaas. Mezcla precios, desde un cuento de 8 euros hasta el montable de 60, para que cada uno elija según su bolsillo. Si en la familia son muchos y quieren evitar que el niño reciba tres cubos de formas, pueden sortear los nombres en línea y organizarlo como un amigo secreto en el que los pequeños también entran en el sorteo.
Añade detalles concretos: el color del momento, el personaje del que no se calla, el tamaño de pie si pides zapatos. Así el que regala tiene algo a lo que agarrarse y no compra a ciegas.
Fíjate en lo que tu hijo ya elige
Las mejores ideas salen de mirar a qué juega un martes cualquiera. El catálogo de juguetes que llega al buzón sirve, como mucho, para recortar. Si se pasa la tarde metiendo cucharas en una olla, una cocinita de segunda mano le va a dar más horas que el juguete electrónico de 80 euros. No hace falta gastar mucho: a esta edad una caja de cartón grande compite con cualquier cosa. Mantén la lista corta y pide cosas que sigan sirviendo en primavera.
Junto a los juguetes, un abono anual del zoo, clases de música para bebés o un curso de natación en la piscina del barrio también tienen sitio en la lista. Se disfrutan mucho después de que Sinterklaas haya vuelto a España en barco.
Cuando lo tengas claro, puedes crear una lista de deseos y compartirla con todos los que vayan a comprarle algo a tu hijo este año.



