Cómo evitar que un cumpleaños de diciembre se pierda en la Navidad
Los cumpleaños de diciembre acaban mezclados con la Navidad en un solo regalo. Cómo pedir dos regalos, crear tradiciones aparte y avisar a tiempo.
3 min de lectura

Quien nació en diciembre conoce la escena: alguien te entrega un solo paquete y dice "feliz cumpleaños y feliz Navidad", como si con eso quedaran cubiertas las dos cosas. No hace falta resignarse. Con un poco de planificación en octubre, el cumpleaños vuelve a ser un día propio.
Di lo que quieres, y dilo por separado
Tus amigos y tu familia no quieren quitarle importancia a tu cumpleaños. Tienen diciembre encima, con la cena de empresa, los regalos de los sobrinos y el viaje al pueblo, y si no les dices qué quieres, harán lo fácil: un regalo combinado comprado el mismo día que el resto de la Navidad.
Crea una lista de deseos de cumpleaños aparte de cualquier lista navideña y compártela a principios de noviembre. Así hay tiempo para comprar algo pensado para el cumpleaños y no un añadido a la Navidad. Si también tienes lista de Navidad, que sean dos enlaces distintos; en cuanto van juntas, la gente elige una cosa y da por hecho que cubre las dos.
Pide dos regalos en lugar de uno
El regalo combinado es el clásico de los cumpleaños de diciembre. A veces consigues algo más caro, pero nunca tienes dos momentos en los que alguien piensa en ti.
Si alguien te pregunta, dilo tal cual. Prefieres dos regalos pequeños antes que uno grande, porque lo que cuenta es que alguien se acuerde de ti dos veces. Y si sale el tema del presupuesto, las cuentas son sencillas: dos regalos de 20 euros y uno de 40 cuestan lo mismo, y con los primeros hay dos celebraciones.
Crea tradiciones que no huelan a Navidad
Una cena de cumpleaños en un restaurante sin guirnaldas navideñas. Una fiesta la primera semana de diciembre, antes de que las agendas se llenen. Un "medio cumpleaños" en junio, si la fecha real siempre queda tapada; suena a broma y funciona sorprendentemente bien, tanto con niños como con adultos. Cualquiera de las tres marca una línea entre una celebración y la otra.
Los detalles pequeños también pesan. Un papel de regalo de cumpleaños en lugar del navideño ya marca la diferencia, aunque sea papel kraft con un lazo que no sea rojo ni verde. Un pastel distinto del que se come en Navidad, o un desayuno de cumpleaños que se repita cada año, hacen el mismo trabajo.
Menciónalo antes de diciembre
Empieza a hablar del cumpleaños en octubre o noviembre, no cuando ya ha empezado la cuenta atrás. Así la gente lo anota como una cita propia en vez de meterlo en el paquete de las fiestas.
Un mensaje corto cerca de la fecha no molesta a nadie: "El jueves es mi cumpleaños y lo celebro con unas cervezas, aparte de la Navidad." La mayoría lo agradece, porque les quita la duda. Si organizas algo, manda las invitaciones con dos o tres semanas de margen y asume que alguien ya tendrá una cena de empresa ese día.
Organízalo tú
Si quieres que el cumpleaños se celebre de una manera concreta, organízalo tú: una cena, unas cervezas, una escapada. A los demás les importa, pero en diciembre nadie tiene la cabeza para organizar nada más. Repartir la celebración en dos días con dos grupos distintos también da más de una ocasión de sentirse celebrado en un mes que ya va lleno.
Cuando tengas claro qué quieres, crea la lista de deseos de cumpleaños y tenla preparada en la primera semana de noviembre para quien te pregunte. A mediados de diciembre, la atención de todos ya está en las listas de Navidad.



