Cómo escribir un poema de Sinterklaas para tu amigo secreto
Cómo escribir un poema de Sinterklaas al estilo holandés para el amigo secreto: la tradición, dónde buscar material y cómo ligar la broma al regalo.
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En Países Bajos, el amigo secreto de diciembre tiene algo que casi ningún otro país copia: cada regalo va acompañado de un poema, escrito como si lo hubiera compuesto el propio Sinterklaas, que se ríe con cariño de las manías de quien lo recibe. Si te ha tocado uno en un intercambio con compañeros holandeses, o quieres importar la idea a tu grupo, escribirlo es bastante menos difícil de lo que parece.
Cómo funciona la tradición
El poema habla en voz de Sinterklaas (San Nicolás), que lleva todo el año observando a la persona y tiene opiniones sobre lo que ha visto. Los versos riman de dos en dos, AABB, y el lenguaje es el de todos los días. En muchas familias holandesas el poema se lee en voz alta delante de todos la noche del 5 de diciembre, antes de abrir el paquete, y esa lectura pública es la mitad de la gracia. Diez versos bastan. Treinta ya cansan.
Dónde encontrar material
Antes de escribir un solo verso, piensa en la persona. Lo que sirve es lo pequeño y repetido: llega tarde siempre con la misma excusa, pide el café con un párrafo de instrucciones, lleva tres meses hablando de la misma serie. Sitios donde buscar:
- Costumbres en el trabajo (la taza que nadie más puede tocar, el "un minuto" que dura veinte)
- Una afición de la que habla más de la cuenta
- El último viaje y lo que salió mal en él
- Su relación con la tecnología, en cualquiera de los dos extremos
- Desastres en la cocina o un pedido de comida que todo el grupo se sabe de memoria
Si no se lo dirías a la cara con una sonrisa, tampoco lo pongas en el poema.
Estructurar el poema
Empieza presentándote como Sinterklaas y diciendo que has estado observando: "Querida Lucía, Sinterklaas te ha visto llegar / cada lunes con la reunión a punto de empezar." Después, dos o tres pareados más, cada uno sobre una manía distinta. Cierra explicando por qué has elegido ese regalo: "Por eso este año te trae un despertador, / a ver si a las nueve ya estás en el ascensor."
Los versos no tienen que medir igual, pero sí parecerse en longitud para que el ritmo aguante. Léelo en voz alta mientras lo escribes; si tropiezas en un verso, reescríbelo. Nadie espera a Lorca. Lo que la gente recuerda es que alguien se fijó en ella.
Dónde va el humor y dónde no
Los mejores poemas sacan la risa de los hábitos cotidianos, de esos que hacen que la persona se ría de sí misma en vez de mirar al suelo. Reírte también de ti funciona bien, sobre todo si compartes la manía de la que te estás burlando.
Fuera quedan el físico, las relaciones de pareja y cualquier cosa que roce un problema real, aunque el grupo lo comente en privado. Su incapacidad para mantener viva una planta, la colección de tazas que ya no cabe en el armario o su pedido de siempre en el restaurante de abajo son terreno seguro y, además, más gracioso. Una broma interna del grupo o una referencia a algo que pasó en la oficina este año le da chispa al poema, siempre que suene a cariño.
Enlazar el poema con el regalo
Los últimos versos revelan por qué Sinterklaas eligió ese regalo, para que la broma y el paquete encajen. Si el poema va del café, el regalo es una taza grande o un paquete de café de un tostadero del barrio, y el verso final lo dice. Un poema sobre su impuntualidad con unos calcetines dentro del paquete se queda cojo.
Esto sale mejor cuando ya sabes qué vas a comprar. Si el grupo ha acordado que cada uno va a crear una lista de deseos antes del sorteo, eliges primero el regalo de la lista y escribes los versos a partir del regalo y de la persona.
Para el sorteo, puedes organizar el amigo secreto por correo con un presupuesto fijo, y añadir en la invitación una línea que diga que el poema es obligatorio. El regalo se olvida en marzo; el poema, con suerte, acaba guardado en un cajón.



