Lista de bodas para una boda de invierno

Casarse en enero tiene una ventaja que pocas parejas aprovechan: pueden poner en la lista cosas que van a usar un martes de febrero a las nueve de la noche, con el sofá, una manta y algo caliente en el fuego. La vajilla de porcelana de doce servicios queda muy bien en la lista y luego pasa diez años en el armario alto de la cocina. Una cocotte de hierro fundido, no.
Ropa de cama y mantas que de verdad van a usar
Un juego de sábanas de franela es el regalo menos vistoso de toda la lista y el que más noches se usa. Pongan dos juegos, no uno, para que haya recambio mientras el otro está en la lavadora. En blanco o en verde botella combinan con cualquier edredón que tengan ahora o compren después.
Añadan una manta de lana de verdad (las de mohair empiezan alrededor de los 150 euros) y una manta gruesa de punto para el sofá. Las de pelo sintético son más baratas, pero al tercer lavado hacen bolas; para el sofá sirven, para la cama no. Un par de cojines de terciopelo en el mismo tono cambian la sala entera, y en julio siguen ahí sin desentonar.
Cocinar para invitados en la temporada en que se casan
Una boda de invierno cae en plena temporada de cenas con familia y amigos, así que pongan en la lista lo que hace falta para dar de comer a ocho personas sin agobio. La pieza central es una cocotte de hierro fundido de 24 o 28 centímetros. La de Le Creuset ronda los 300 euros y es el típico regalo al que varios invitados prefieren sumarse juntos; la de Lodge cuesta unos 90 y cocina igual de bien, solo pesa algo más y el esmalte es menos bonito. Una olla de cocción lenta de Crock-Pot, entre 50 y 80 euros, cubre el guiso del domingo y el vino caliente de Nochebuena.
De ahí en adelante, una tabla de madera grande para embutidos y quesos, dos fuentes de cerámica para el horno (una para lasaña, otra para asar verduras) y una sopera que mantenga la sopa caliente en la mesa. Con las copas, sean concretos. Doce copas de vino tinto sin tallo aguantan mejor una mesa llena que las de cristal fino, y unas tazas de vidrio con asa sirven tanto para el vino caliente como para el ponche de fin de año. Las copas de champán las tienen ya, casi seguro. No ocupen un lugar de la lista en ellas.
Hacer que la casa se sienta suya
Los primeros meses en una casa nueva se notan en lo pequeño: la entrada sin lámpara, el pasillo con la bombilla pelada. Unos candelabros de latón, un juego de velas grandes y un farol para la puerta o el balcón hacen más por el ambiente que cualquier cuadro caro.
Un humidificador merece su sitio en la lista si tienen calefacción de radiadores; el aire seco de enero se nota en la garganta a la semana. El Philips Series 2000 cuesta alrededor de 100 euros y no hace ruido de noche. Los aceites aromáticos para el difusor (canela, pino, naranja) valen 8 o 10 euros y son la opción para el invitado que no quiere gastar mucho pero quiere regalar algo que huela a casa.
Dejen fuera los portavelas de vidrio mercurizado y los jarrones "para ramas de invierno". Se usan tres semanas al año y ocupan armario las otras cuarenta y nueve.
Lo poco glamuroso pero útil
Ningún invitado sueña con regalar burletes para la puerta. Pónganlos igual. Un termostato programable (el de Netatmo cuesta unos 180 euros y se nota en la cuenta del gas) es uno de los regalos con más uso de toda la lista, y siempre hay un tío o una tía práctica que lo elegirá encantado antes que otro jarrón.
Dos batas de baño gruesas, un hervidor con termostato y una reserva de buen té y cacao puro arreglan las mañanas de invierno. Sobre los electrodomésticos de temporada, una opinión: la máquina de hacer sopa no vale la pena, porque una batidora de mano potente y una olla hacen lo mismo. La panificadora tampoco, salvo que uno de los dos ya haga pan a mano. Una buena tostadora, sí.
Armar la lista
Repartan los precios. Que haya cosas de 15 euros (un frasco de canela en rama, un paño de lino), de 60 (la olla lenta, las batas de baño) y una o dos piezas grandes a las que quien quiera pueda sumarse con otros, como la cocotte o el termostato. Si su boda es de treinta personas, tiren hacia el confort: mantas, sábanas, candelabros. Si son de recibir en casa cada fin de semana, tiren hacia la cocina, que es donde se va a usar todo a partir de diciembre. Pueden crear la lista de bodas pegando el enlace de cada producto; el nombre, la foto y el precio se completan solos, y cuando alguien reserva un regalo, los demás invitados lo ven y nadie compra dos veces la misma cocotte.





