Cómo actualizar la lista de bodas después de la boda

Cómo actualizar la lista de bodas después de la boda

Los regalos no se acaban el día de la boda. A nosotros nos llegó una vajilla tres semanas después de volver del viaje, y un primo preguntó en septiembre qué nos faltaba. Casi todas las parejas se plantean lo mismo al llegar a casa: dejar la lista abierta, recortarla o cerrarla del todo.

Dejadla abierta dos o tres meses

Dos o tres meses después de la boda es lo normal. Ese plazo cubre a los invitados que no pudieron venir y a los que prefieren comprar con calma cuando ya ha pasado el jaleo. Cerrarla la semana siguiente deja a esa gente sin opciones y os obliga a contestar mensajes de "¿y qué os regalo?".

Si os casasteis fuera, o tenéis un tío que siempre llega tarde con todo, ampliadlo a seis meses. Conocéis a vuestros invitados mejor que cualquier regla.

Qué quitar y qué añadir

Repasad la lista y quitad todo lo que ya haya entrado en casa por otra vía. Si la tía Marta apareció con una KitchenAid que no estaba en la lista, o llegaron dos gofreras iguales, fuera la versión de la lista. Lo mismo con lo que ya no queréis: la fondue que en marzo parecía buena idea puede irse.

Añadid lo que habéis descubierto que os falta al vivir juntos de verdad. En nuestro caso fueron táperes de cristal que cerraran bien y un edredón para la cama de 160 en lugar del de 150 que pedimos. Mantened las novedades en el mismo rango de precio que el resto.

Comprobad que quedan cosas de varios precios. Si todo lo de menos de 40 euros ya voló, añadid algunas opciones entre 25 y 50 euros para que quien regale tarde no tenga que elegir entre un cuenco de 12 euros y una aspiradora de 400.

Llevad la cuenta de los duplicados

Marcad cada artículo como recibido en cuanto llegue. Así ningún invitado compra algo que ya tenéis y nadie hace un viaje a la tienda para devolverlo.

Si llega un regalo que no estaba en la lista pero cubre lo mismo que uno que sí estaba, quitad ese. Os regalan seis copas de vino de Zara Home sin avisar: fuera las copas que habíais pedido.

Apuntad en una hoja aparte quién regaló qué, aunque la plataforma también lo guarde. Lo vais a necesitar para las notas de agradecimiento, y una hoja de cálculo con tres columnas (nombre, regalo, nota enviada) evita el momento de "¿la vajilla era de tus padres o de los míos?".

No hace falta anunciar los cambios

Nadie espera un correo diciendo que la lista se ha actualizado. Si alguien os pregunta directamente qué os falta, mandadle el enlace y ya está.

Algunas parejas mencionan en la tarjeta de agradecimiento que la lista sigue abierta para quien lo pida. Nosotros lo dejaríamos fuera. La tarjeta es para dar las gracias por lo que ya llegó, y una línea sobre la lista suena a pedir más.

Lo que viene después de cerrarla

Cuando la lista de bodas se cierre, siguen llegando cumpleaños, Navidades y con suerte alguna mudanza. Tener un sitio donde apuntar lo que queréis le facilita la vida a las mismas personas que acaban de regalaros la vajilla, y a vosotros os evita el tercer juego de toallas.

Podéis crear una lista de deseos para lo siguiente que venga, empezando por el primer cumpleaños de casados, y mandar el enlace cuando alguien pregunte.

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