Qué tener en casa antes de que llegue la canguro

Qué tener en casa antes de que llegue la canguro

La canguro llega a las ocho, ustedes salen a las ocho y cinco, y a las nueve les llega el mensaje: "¿Dónde está el termómetro?". Todo lo que la canguro tiene que buscar es tiempo que no pasa con el niño. Tener la casa preparada antes de la primera salida evita eso, y se prepara una vez para todas las noches que vengan.

Un botiquín en un sitio fijo y a la vista

Junta en una caja etiquetada las curitas, el termómetro, el paracetamol o ibuprofeno infantil con la dosis que les haya dado el pediatra anotada en el envase, y la medicación con receta si el niño toma alguna. Al lado, una tarjeta plastificada con sus dos celulares, el número del pediatra, el de emergencias y el del centro de información toxicológica, y la dirección del hospital más cercano con el nombre de la parada de metro o de la salida de la carretera.

Si su hijo tiene alergia o asma, dejen el inhalador o la adrenalina autoinyectable en la misma caja, con las instrucciones escritas y explicadas en persona la primera noche. Una linterna con pilas nuevas también va aquí; los apagones eligen los sábados por la noche.

Comida que no haga falta cocinar

Deja a mano cosas que se sirvan sin fuego: galletas saladas, bolsitas de puré de fruta, queso en porciones, fruta ya cortada en un recipiente. Con un bebé, biberones limpios y leche de fórmula preparada o la leche extraída medida, con la cantidad escrita en la puerta de la nevera.

En esa misma puerta, una hoja con el horario de la cena, las alergias y dos ideas de cena fáciles, como unos huevos revueltos o un plato de pasta con tomate. Baberos, toallitas y una cuchara pequeña en el mismo cajón. Y si el niño todavía usa silla alta, comprueba que el arnés cierra y que la bandeja se quita sin pelear.

Juguetes para una noche tranquila

Reserva un cajón con actividades aprobadas para la canguro: un cuaderno para colorear con crayones, un rompecabezas, un par de libros de cartón, bloques. Nada que suene ni que ilumine; a las ocho de la tarde el objetivo es bajar revoluciones, y las canguros lo agradecen más que los padres.

El peluche o la mantita de dormir tienen que estar limpios y en su sitio. Y si su hijo tiene un ritual concreto para dormir (dos cuentos, una canción, la luz del pasillo encendida), escríbanlo paso a paso. La versión oral de "es muy fácil, se duerme solo" se olvida en cuanto el niño llora.

Baño y limpieza sin buscar nada

Pañales, toallitas, pañuelos y papel de cocina en un solo sitio, para que un accidente no se convierta en una búsqueda por la casa. Un quitamanchas y toallitas para superficies completan el lote.

Si el baño cae en horario de canguro, dejen el champú, la esponja, la toalla con capucha y el tapete antideslizante preparados en el cuarto de baño, y anoten cómo lo hacen ustedes: cuánta agua, qué temperatura les gusta, cuánto dura.

La hoja de la canguro

Una hoja en la nevera con el horario del niño, la rutina de sueño, las normas de la casa (pantallas sí o no, hasta qué hora), la contraseña del wifi y dónde está cada cosa. Añade lo que solo saben ustedes: que la puerta del baño se atasca, que el vecino de arriba pone música y no pasa nada.

Dejen veinte euros en efectivo para un imprevisto, la hora aproximada a la que vuelven y el teléfono de alguien cercano que pueda acercarse si hace falta y no los localizan.

Buena parte de este material (el termómetro digital, la caja del botiquín, los libros de cartón, el tapete del baño) es lo que la familia pregunta si puede regalar. Pueden crear una lista de nacimiento con estas cosas y dejar que los abuelos completen el kit antes de la primera salida.