El otoño es la mejor época para inaugurar la casa nueva
11 de agosto de 2026

Te mudaste en verano, con el aire acondicionado del piso viejo todavía en la memoria, y llevas dos meses diciendo "cuando tengamos el salón montado hacemos algo". Ese algo tiene su mejor fecha en octubre. El tiempo acompaña, decorar cuesta poco y la agenda de la gente todavía no se ha llenado de cenas de empresa.
El tiempo trabaja para ti
En octubre puedes tener las ventanas abiertas a las cinco de la tarde y cerrarlas a las ocho sin que nadie pase frío. Los invitados llegan sin sudar la escalera y sin el abrigo mojado de febrero. Parece un detalle, pero es la diferencia entre gente que se va a las nueve y gente que sigue en la cocina a medianoche.
Si el piso tiene terraza, es su último mes útil hasta abril. Una tira de luces de guirnalda, dos sillas plegables y una manta por si acaso, y la terraza cuenta como una habitación más.
Decorar y dar de comer sale barato en esta época
Un par de calabazas pequeñas de la frutería, unas ramas secas en un jarrón y un mantel de color tierra visten la mesa por menos de 20 euros. Una vela de canela o de manzana y dos cojines en tono mostaza acaban el salón sin que parezca un catálogo.
Para comer, una olla grande de algo que aguante caliente: unas migas, un guiso de lentejas o una crema de calabaza en una olla lenta. Se sirve solo, alimenta a quince personas y da tema de conversación mientras te preguntan por la cocina nueva. Con una caja de vino de la zona y unos quesos queda resuelto. Lo que no compensa es el catering: en una inauguración la gente viene a ver la casa y el buffet de canapés se queda a medias.
Elige un domingo de octubre y avisa un mes antes
Entre la primera semana de octubre y mediados de noviembre está la ventana buena. Antes hace calor todavía en media España; después empiezan los planes de Navidad y las comidas de empresa. Manda la invitación con tres o cuatro semanas de margen, porque los fines de semana de otoño desaparecen rápido entre bodas tardías y escapadas.
Un domingo a partir de las cinco funciona mejor que un sábado por la noche. Los amigos con niños pueden venir con ellos, se ve la casa con luz de día y luego con la luz de la tarde, y el sábado te queda libre para montar. Mira el calendario antes de fijar la fecha: el puente del Pilar y el de Todos los Santos vacían las ciudades, y un partido importante a la hora de la fiesta te quita a la mitad de los invitados al sofá.
Regalos que sí se usan en una casa recién estrenada
Lo que más se agradece es lo que faltaba en la lista de la mudanza. Un juego de toallas de baño de buen gramaje, una sartén de hierro de Le Creuset o de Lodge, una cafetera de cápsulas o una Moka grande si en casa se bebe café de verdad. Una planta de interior para el rincón vacío del salón, un taladro básico de Bosch para colgar todo lo que sigue apoyado contra la pared, o un juego de cajas de almacenaje para el trastero.
Lo que sobra son las velas decorativas y los marcos de fotos: a la tercera inauguración toda casa tiene un cajón lleno de las dos cosas.
Diles qué hace falta
La costumbre es llegar con algo, y casi nadie sabe qué tienes ya. Por eso el regalo de inauguración típico se repite tanto. Da una orientación clara: qué habitación estás terminando, qué falta en la cocina, si prefieres una aportación para el sofá que todavía no has comprado. Con eso la gente acierta sin tener que preguntarte uno por uno.
La forma más fácil es crear una lista de deseos con los diez artículos que faltan en la casa y pasar el enlace junto con la invitación; quien reserve algo lo hace sin que los demás repitan.
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