Regalos de Navidad para toda la familia, una lista por edad

Regalos de Navidad para toda la familia, una lista por edad

Una familia con una sobrina de 4 años, dos adolescentes, un cuñado que no pide nada y una abuela de 78 no se resuelve con una sola idea de regalo. Si cada uno tiene su lista de Navidad, y las listas están pensadas por edad, la compra de diciembre se hace en dos tardes y los regalos se usan después de Reyes.

De 2 a 7 años

A esta edad lo que funciona es lo que ocupa las manos. Una caja de Lego Duplo, un rompecabezas de piezas grandes, crayones y un rollo de papel para pintar en el suelo. Una cocinita de madera o un set de Playmobil de la edad correcta duran años y pasan al hermano pequeño.

Los libros ilustrados que se leen juntos, como los de Elmer o los de Pepe y Mila, son la apuesta segura para quien no conoce bien al niño. Y para que se muevan, una pelota, un frasco de burbujas o un triciclo. Lo que no vale la pena es el juguete con luces y sonidos que hace todo solo: dos días de emoción y al cajón.

De 8 a 12 años

Aquí ya hay aficiones de verdad, y el regalo que acierta es el que las alimenta. Un juego de mesa con algo de estrategia (Catán Junior, Dixit, Exploding Kittens), un kit de experimentos, un set de Lego Technic para el que arma cosas, o la siguiente entrega de la saga de libros que esté leyendo. El material del deporte que ya practica, como unas espinilleras nuevas o una raqueta, siempre entra bien.

Con esta edad una cámara instantánea o un kit de programación tipo micro:bit introducen la tecnología sin pantalla infinita. Una consola es una decisión de los padres, y conviene consultarla antes de anotarla en la lista de un tío generoso.

De 13 a 18 años

Los adolescentes saben exactamente lo que quieren, y por eso son los más fáciles si preguntas. Unos auriculares inalámbricos, una batería externa, una funda de celular, la sudadera de la marca que llevan todos este año. Para ropa y cosmética, mejor que ellos mismos pongan el enlace en la lista: el color equivocado se queda en el armario.

Las experiencias funcionan especialmente bien en este grupo. Entradas para un concierto en primavera, unos pases de cine, una tarjeta regalo de Zara o de Steam. A quien tiene una afición concreta, lo relacionado con ella: cuerdas para la guitarra, un cuaderno de dibujo de papel bueno, la camiseta de su equipo.

Adultos

La lista de un adulto se llena con lo que quiere y no se compra. Una manta buena de lana, un libro de fotografía de mesa, un cuchillo japonés para quien cocina, una botella de un vino que no abriría un martes cualquiera. Para quien recibe en casa, una vajilla mejor o un juego de copas de las que no se regalan por lotes.

Los productos de cuidado de la piel, una bata de estar por casa y unas pantuflas cómodas dan permiso para descansar. Y cualquier cosa de la afición que ya tiene: unas tijeras de podar Felco para el jardín, unos calcetines de correr, un Kobo para quien lee en el metro. Aquí el error habitual es la vela aromática: gusta, se agradece y no se recuerda.

Mayores de 65

Con los abuelos, comodidad y contacto ganan a la novedad. Una manta eléctrica, unas pantuflas con suela de goma, un suéter de lana de los buenos. Para el contacto, un álbum de fotos del año o un marco digital al que toda la familia manda fotos por el celular, que en muchas casas se convierte en el objeto más mirado de la sala.

Un libro de pasatiempos, las herramientas del huerto o el material de costura cubren la afición. Una suscripción a una revista o una tablet sencilla para las videollamadas dan algo que dura todo el año.

Organizar las listas de todos

La parte práctica es conseguir que cada uno anote lo suyo con tiempo, a principios de diciembre, y acordar un presupuesto por persona para que nadie se pase ni se quede corto. Los abuelos pueden pedir a un hijo que les llene la lista.

Puedes crear una lista de deseos de Navidad para cada miembro de la familia, seguir las listas de los demás y reservar regalos sin que nadie repita.