Cómo poner al día tu lista de deseos para el nuevo año
6 de enero de 2026

Una amiga nuestra tenía todavía en su lista una funda para un móvil que ya no usa y un libro que acabó comprándose en verano. Si desde entonces te has mudado, has cambiado de trabajo o estás preparando una boda, la lista que conocen tus amigos habla de otra persona.
Empieza por lo que ha cambiado
Antes de añadir nada, piensa en qué es distinto en tu vida. Un piso nuevo pide cosas concretas: una sartén decente, un taladro, una lámpara para el rincón donde lees. Un trabajo nuevo, quizá una mochila que no parezca de instituto. Quien te regala agradece ese contexto más que cualquier otra pista.
Si se acerca una boda, te conviene crear una lista de boda aparte y dejar la general para el día a día. Con un bebé en camino pasa lo mismo: lista propia, porque las tías y los compañeros de trabajo buscan cosas muy distintas cuando hay un recién nacido de por medio.
Mezcla lo aburrido con lo que te hace ilusión
Pon primero lo que necesitas de verdad: los paños de cocina desgastados, la funda del móvil agrietada, ese libro que lleva meses en el carrito. Nadie lo dice en voz alta, pero son los regalos que más se usan.
Después añade lo que te hace ilusión. Un set de acuarelas, unas mancuernas, entradas para el concierto de mayo, un curso de cocina tailandesa. Con las dos cosas en la misma lista, tu compañera de oficina con 15 € encuentra algo y tu hermano con 150 € también.
No todo tiene que ser un objeto
Una suscripción a Filmin, una donación a la protectora del barrio o una aportación para la bici eléctrica que llevas meses mirando funcionan igual de bien en una lista. Puedes pedir directamente una tarjeta regalo o una contribución en lugar de un producto.
El tiempo también cuenta. Que alguien te prepare la cena, te ayude a montar el armario o reserve un sábado para ir juntos a la montaña. Un compañero nuestro pidió el año pasado una tarde de escalada con su primo y sigue diciendo que fue el mejor regalo del año. Además no ocupa espacio en ningún cajón.
Revísala cada pocos meses y divídela cuando toque
Ponte un recordatorio cada tres meses. Quita lo que ya te has comprado y lo que ya no te interesa. Añade lo que has descubierto desde la última vez. Una lista sin actualizar es la razón por la que acabas con dos ejemplares del mismo libro.
Comparte el enlace con tu familia para que lo tengan a mano todo el año, y no solo en diciembre. Para las ocasiones grandes conviene tener listas separadas: una lista de cumpleaños con lo que te apetece ahora, y una lista de Navidad cuando llega noviembre. Así nadie tiene que adivinar qué va para qué.
Deja sitio a lo barato y a lo caro
Los regalos de menos de 20 € son perfectos para compañeros de trabajo y familia lejana. Unos calcetines de lana buenos, una vela de Cerería Mollá, un tarro de miel de la sierra. Los caros van bien para la familia cercana, que puede juntar dinero entre varios.
No quites la cafetera de 300 € de la lista por vergüenza. Un regalo en grupo existe justo para eso, y a tus padres les resulta más fácil poner 100 € cada uno que buscar tres regalos sueltos. Tampoco menosprecies la vela de 15 €; muchas veces es lo único de la lista que se acaba usando de verdad.
Si tu lista actual habla de la persona que eras en 2024, es el momento de empezar de cero. Puedes crear una lista de deseos en unos minutos y pasar el enlace a quien te pregunte qué quieres.
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